Luis de Góngora. Estribillo de su poema Alegoría de la brevedad de las cosas humanas
Aprended, flores, en mí
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui,
y sombra mía aún no soy.
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui,
y sombra mía aún no soy.
Libro V
8.- Como suele decirse: "Asclepio le ordenó la equitación, los baños de agua fría, el caminar descalzo", de modo similar también eso: "La naturaleza universal ha ordenado para éste una enfermedad o una mutilación o una pérdida de un órgano o alguna otra cosa semejante". Pues allí el término ordenó significa algo así como: "te ha prescrito este tratamiento como apropiado para recobrar la salud". Y aquí: "lo que sucede a cada uno le ha sido, en cierto modo, asignado como correspondiente a su destino". Así también nosotros decimos que lo que nos acontece nos conviene, al igual que los albañiles suelen decir que en las murallas o en las pirámides las piedras cuadrangulares se ensamblan unas con otras armoniosamente según determinado tipo de combinación. En resumen, armonía no hay más que una, y del mismo modo que el mundo, cuerpo de tales dimensiones, se complementa con los cuerpos, así también el Destino, causa de tales dimensiones, se complementa con todas las causas. E, incluso, los más ignorantes comprenden mis palabras. Pues dicen: "esto le deparaba el Destino". Por consiguiente, esto le era llevado y esto le era asignado. Aceptemos, pues, estos sucesos como las prescripciones de Asclepio. Muchas son, en efecto, entre aquéllas, duras, pero las abrazamos con la esperanza de la salud. Ocasione en ti impresión semejante el cumplimiento y consumación de lo que decide la naturaleza común, como si se tratara de tu propia salud. Y del mismo modo abraza también todo lo que acontece, aunque te parezca duro, porque conduce a aquel objetivo, a la salud del mundo, al progreso y bienestar de Zeus. Pues no habría deparado algo así a éste, de no haber importado al conjunto; porque la naturaleza, cualquiera que sea, nada produce que no se adapte al ser gobernado por ella. Por consiguiente, conviene amar lo que te acontece por dos razones: Una, porque para ti se hizo y a ti se te asignó y, en cierto modo, a ti estaba vinculado desde arriba, encadenado por causas muy antiguas; y en segundo lugar, porque lo que acontece a cada uno en particular es causa del progreso, de la perfección y ¡por Zeus!, de la misma continuidad de aquél que gobierna el conjunto del universo. Pues queda mutilado el conjunto entero, caso de ser cortada, aunque mínimamente, su conexión y continuidad, tanto de sus partes como de sus causas. Y, en efecto, quiebras dicha trabazón, en la medida que de ti depende, siempre que te disgustas y, en cierto modo, la destruyes.
Traducción: Ramón Bach Pellicer
Traducción: Ramón Bach Pellicer
Libro XI

Narciso de Caravaggio
9.- Los que se oponen a tu andadura según la recta razón, al igual que no podrán desviarte de la práctica saludable, así tampoco te desvíen bruscamente de la benevolencia para con ellos. Por el contrario, mantente en guardia respecto a ambas cosas por igual: no sólo respecto a un juicio y una ejecutoria equilibrada, sino también respecto a la mansedumbre con los que intentan ponerte dificultades, o de otra manera te molestan. Porque es también signo de debilidad el enojarse con ellos, al igual que el renunciar a actuar y ceder por miedo, pues ambos son igualmente desertores, el que tiembla, y el que se hace extraño a su pariente y amigo por naturaleza.
Traducción: Ramón Bach Pellicer
Traducción: Ramón Bach Pellicer
Libro V
11. ¿Para qué me sirve ahora mi alma? En toda ocasión plantearme esta pregunta e indagar qué tengo ahora en esa parte que precisamente llaman guía interior, y de quién tengo alma en el momento presente ¿Acaso de un niño, de un jovencito, de una mujercita, de un tirano, de una bestia, de una fiera?
Traducción: Ramón Bach Pellicer
Traducción: Ramón Bach Pellicer
Según relación que establece Alexander Waugh en su libro La familia Wittgenstein
Wittgenstein
6.4311 (...) Si por eternidad se entiende no una duración temporal infinita, sino intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente. Nuestra es vida tan infinita como ilimitado es nuestro campo visual. (Tractatus logico-philosophicus)
Tolstoi
7. La vida temporal, carnal, es el alimento de la verdadera vida.
8. Y por eso la verdadera vida no está en el tiempo, sino en el presente.
9. El engaño de la vida está en el tiempo: la vida pasada y futura oculta a los hombres la verdadera vida, la auténtica. (El Evangelio abreviado)
6.4311 (...) Si por eternidad se entiende no una duración temporal infinita, sino intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente. Nuestra es vida tan infinita como ilimitado es nuestro campo visual. (Tractatus logico-philosophicus)
Tolstoi
7. La vida temporal, carnal, es el alimento de la verdadera vida.
8. Y por eso la verdadera vida no está en el tiempo, sino en el presente.
9. El engaño de la vida está en el tiempo: la vida pasada y futura oculta a los hombres la verdadera vida, la auténtica. (El Evangelio abreviado)
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Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 20/10/2009 a las 11:37 |