no encontré en mi maestro Juan de Mairena la gracia con que quería hacer(te) ver la leve coloración de las heridas
quizá el maestro de mi maestro, el gran Abel Martín, quizás él podría haber encontrado en la encina o en el chopo
luego decide no puntuar
y me quedé ciego en esta angosta máquina tan delicada en su interfaz tan llena de pijadas y sin embargo virtual virtual tiene su lejana relación con viruta y no sé por qué también me lleva a tarumba
si pudiéramos agarrarnos al brezo someternos a la flexibilidad de los juncales admirar la cadencia sorda del paso mínimo de la hermosa coccinella septempunctata agarrarnos sobrios y despiertos al celaje de abril
no sé ¿por qué ...versus bucólica?
no quisiera convencer(te) si termina el tiempo también murió el primer hombre sólo que siento sobre los hombros el mordisco como de hoja de limbo aserrado
ya sabes la sábana la luz domingo enclave adiós en lo alto del monte cuando el crepúsculo nos avisa el final de la vida el sol anarajando o Venus que anuncia la noche la gran anunciadora
la mañana (ventosa como símbolo porque en realidad poco viento ha habido) se ha ido a la mierda he logrado superar estos momentos de era en junio justo antes de la siega como mares amarillos que enturbiaran la quietud y la entereza diría(te) que el oleaje no es fruto siempre de la luna o en ocasiones la escarcha en el viejo monte un día de enero cuando no sabía
pocas veces la luz fue tan hermosa en la meseta tras haber subido la llanura y pocos veces el páramo dejó oculto entre clamores el surgimiento de los valles y la aparición de la corza
¿cómo se hace? bucólica ¿la mirada? porque seguiré mirando la nieve que corona y seguiré mirando la olita en el lago y seguiré mirando el hocico del jabato y seguiré mirando la escena nunca resuelta nunca nunca resuelta
estoy temblando no importa ...versus bucólica estoy temblando a finales de marzo
porque los pastorcillos se alejan él al final ha sido osado y ha tomado su mano ella ha hecho un gesto con el cuello como si no supiera dónde mirar o quizá refrescar con ese gesto el aumento de la temperatura de la piel de su palma la palma al contacto con la palma del amado el amado pastor en los idus de marzo...
Lo inevitable
La época de la transición (1976-1979) corresponde a mi adolescencia y primera juventud entre los quince y los dieciocho años.
Poco antes de morir el dictador Francisco Franco, con catorce años, y no sé por qué impulsos rebeldes que nunca han dejado de asomarse en este que digo que soy yo, solía repartir a la salida de las clases en el Instituto Santamarca de Madrid una revista de contenido comunista cuyo nombre no recuerdo. Mi madre, mujer de derechas por la gracia de dios, las descubrió un día y creo que fue para ella la constatación de que yo era un ser echado a perder.
Ante la muerte de Adolfo Suárez y tras el bombardeo que todos los medios de comunicación han estado haciendo este fin de semana desde que el hijo del ex-presidente anunciara la muerte inmediata de su padre, tan sólo quiero hacer hincapié en dos términos que en aquellos años salían un día sí y otro también en los periódicos: reforma o ruptura.
España hizo un transición hacia esto que se llama democracia, desde la reforma del anterior régimen y esto quiere decir, entre otras cosas, que los hacedores, beneficiados y aplicadores de la dictadura de Franco obtuvieron la inmunidad por sus crímenes, sus excesos y sus injusticias.
Muchos de los de entonces abogábamos por la ruptura que implicaba un juicio crítico y de aplicación de las nuevas leyes al régimen anterior. No se consiguió y de aquellos polvos vienen estos lodos.
La reforma de Suárez y los políticos del momento fue un salir del paso lo más airosamente posible. Sólo que meditándolo en este año 2014, encuentro que realmente si no lo más audaz sí fue lo más razonable y, en el buen sentido de la palabra, conservador. E imagino que lo pienso porque ya entré en la edad adulta hace muchos años y es condición humana que una vez en estas edades las rupturas nos parezcan abismos y por eso nos solemos conformar con pequeñas reformas en nuestro cotidiano existir.
Y así, sobre el principio del inconsciente colectivo español de mediados de los 70: Nunca más una guerra civil, se hizo el desmantelamiento político del régimen de Franco pero no así el desmantelamiento de los poderes llamados fácticos -véase como ejemplo la figura esperpéntica del cardenal Rouco Varela- o las celebraciones en cuarteles de la Guardia Civil este mismo año y en Valdemoro por el intento de golpe de estado del año 81 mientras las víctimas del franquismo han de irse a Argentina para que una juez instruya el sumario que permita abrir las fosas donde yacen los restos de los asesinados por el régimen de Franco. Y estos son, entre otros, los lodos que vienen de aquel cambio de régimen con el que todo se puso patas arriba para que todo siguiera casi casi igual.
Poco antes de morir el dictador Francisco Franco, con catorce años, y no sé por qué impulsos rebeldes que nunca han dejado de asomarse en este que digo que soy yo, solía repartir a la salida de las clases en el Instituto Santamarca de Madrid una revista de contenido comunista cuyo nombre no recuerdo. Mi madre, mujer de derechas por la gracia de dios, las descubrió un día y creo que fue para ella la constatación de que yo era un ser echado a perder.
Ante la muerte de Adolfo Suárez y tras el bombardeo que todos los medios de comunicación han estado haciendo este fin de semana desde que el hijo del ex-presidente anunciara la muerte inmediata de su padre, tan sólo quiero hacer hincapié en dos términos que en aquellos años salían un día sí y otro también en los periódicos: reforma o ruptura.
España hizo un transición hacia esto que se llama democracia, desde la reforma del anterior régimen y esto quiere decir, entre otras cosas, que los hacedores, beneficiados y aplicadores de la dictadura de Franco obtuvieron la inmunidad por sus crímenes, sus excesos y sus injusticias.
Muchos de los de entonces abogábamos por la ruptura que implicaba un juicio crítico y de aplicación de las nuevas leyes al régimen anterior. No se consiguió y de aquellos polvos vienen estos lodos.
La reforma de Suárez y los políticos del momento fue un salir del paso lo más airosamente posible. Sólo que meditándolo en este año 2014, encuentro que realmente si no lo más audaz sí fue lo más razonable y, en el buen sentido de la palabra, conservador. E imagino que lo pienso porque ya entré en la edad adulta hace muchos años y es condición humana que una vez en estas edades las rupturas nos parezcan abismos y por eso nos solemos conformar con pequeñas reformas en nuestro cotidiano existir.
Y así, sobre el principio del inconsciente colectivo español de mediados de los 70: Nunca más una guerra civil, se hizo el desmantelamiento político del régimen de Franco pero no así el desmantelamiento de los poderes llamados fácticos -véase como ejemplo la figura esperpéntica del cardenal Rouco Varela- o las celebraciones en cuarteles de la Guardia Civil este mismo año y en Valdemoro por el intento de golpe de estado del año 81 mientras las víctimas del franquismo han de irse a Argentina para que una juez instruya el sumario que permita abrir las fosas donde yacen los restos de los asesinados por el régimen de Franco. Y estos son, entre otros, los lodos que vienen de aquel cambio de régimen con el que todo se puso patas arriba para que todo siguiera casi casi igual.
Siendo como soy un hombre débil, de pocas convicciones y tremendas dudas todo lo que a continuacion escriba tiene el valor de una impresión. Añádase a estas incapacidades la muy importante de la influencia de Schopenhauer en mi pensamiento sobre el mundo para abortar, ya desde el principio, la fortaleza del argumento que paso a proponer y que en una primera instancia se podría resumir así: el padre acompaña, no guía. Tal es mi temblor al escribir semejante afirmación que, preso de lo políticamente correcto, pienso: el padre, la madre o el educador o el adoptador o... no sólo el padre, y me pregunto: ¿lo resumo en la palabra cuidador? ¿le añado la gilipollez y cuidadora? ¿añado que como muy bien dijo un prestigioso lingüista -de cuyo nombre no logro acordarme- las palabras tienen género y no sexo?
Entre las tribus aborígenes de Australia en las que aún la forma del Mito habita entre ellas, cuando se produce el nacimiento de un niño toda la tribu le acompaña en su primer recorrido; nadie se pone por delante, nadie porta un totem, nadie toma la palabra por delante de otros. No hay jerarquía. Sencillamente acompañan, le vienen a decir: nosotros vamos a estar tu lado hasta que entres en la edad adulta y será entonces cuando tú te pongas al lado del siguiente.
Sería capaz de argumentar, desde mi feble concepción de todo lo que expreso, que la tradición educacional de esta parte del mundo que habitamos (también parte de Oriente) se basa y hunde sus raíces en la concepción monoteísta que habita entre nosotros; desde que tenemos conciencia de ser como civilización, siempre ha habido entre nuestros pueblos un guía, un líder, un padre y en última instancia un dios y así, de generación en generación, se nos han transmitido dos conceptos fundamentales en nuestra relación con los hijos: la auctoritas y la jerarquía. Estos dos elementos no pueden por menos que imprimir carácter, es decir si una persona accede a ser padre, de inmediato asume una responsabilidad doble: por una parte tiene que tener razón en lo que imponga a su hijo (auctoritas) y como consecuencia de este primer aserto está por encima de él (jerarquía). Consecuencia de estas dos premisas se deduce que un padre ha de tener férreos principios, ha de convertirse en un ser con ideas precisas sobre multitud de cosas, ha de ser inamovible y estas características conllevan, necesariamente, un saberse a sí mismo. Desde este argumento establezco el error del sistema educativo que solemos utilizar porque, si algo nos descubre el siglo XX, es que no tenemos ni puta idea de los que somos, de quiénes somos, de por qué hacemos esto y no aquello; somos arenas movedizas en un cuerpo en apariencia sólido; somos en primera instancia -y hasta que no aparezca un nuevo gurú/científico/profeta que lo desmienta- condensación de polvo de estrellas; y la mayor parte de esa condensación estelar es agua y el agua fluye y no se detiene si no existe obstáculo que impida su fluir. Y así la idea de acompañamiento del ser que empieza su camino, me parece más adecuada a lo que la vida nos muestra.
La oposición entre acompañar/imponer se establece desde el momento en que el padre no debe decirle al hijo lo que ha de hacer sino hacerle ver por su propia experiencia lo que para la buena vida parece ser lo mejor; acompañar implica, desde mi personal representación del mundo, enseñar la duda y por lo tanto hacerle partícipe de la temeridad que es hacerle creer en la existencia de verdades absolutas, es más de verdades supremas. Y así la responsabilidad en la educación del niño se comparte con el propio niño; si acompañamos dejaremos que sea el niño quien decida su camino y cuando tropiece y caiga, estaremos ahí para levantarlo y hacerle ver (si nosostros mismos lo hemos aprendido) que es mejor no tomar atajo que tenga abruptas pendientes si no estamos física y mentalmente preparados para atravesarlos.
Por otra parte al negarnos la auctoritas y la jerarquía, afirmaremos en el niño su responsabilidad consigo mismo y un segundo elemento quizá más importante: inculcaremos en su visión del mundo el principio de igualdad.
Termino con lo que quizá sea el inicio de la segunda parte de esta impresión despaternalizada: muchos padres dicen: Yo no soy amigo de mis hijos, soy su padre. Muchos de estos mismos padres suelen también afirmar: La amistad es la más hermosa de las relaciones. Ahí lo dejo porque ahora tengo que articular el camino que me lleve a ser amigo de mi hijo siendo padre que le acompaña.
Ensayo
Tags : Sobre las creencias Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/03/2014 a las 09:38 |
1.- La espina hay que arrancarla y hay que ser consciente de lo que puede ser.
2.- Luego no te detengas pero mira atrás cuando lo necesites así reconocerás el sendero.
3.- No protestes. Ni jures en arameo.
4.- Admite por enésima vez que el paisaje es el usual. (De hecho no hay paisaje excepcional alguno).
5.- La tarde está tan bonita.
6.- Acaríciate. Sé amable contigo cuando ejerzas la crítica sobre ti.
7.- Nunca critiques a los demás. No sabes. No puedes saber.
8.- La espera es desesperación.
9.- Escucha al mirlo y siente el olor de primavera que huele a viaje.
10.- Porque la belleza siempre permanecerá.
11.- Porque el dolor se atempera.
12.- Porque la esquirla siempre es trozo de algo.
13.- Aprende una vez más.
14.- Crece. Es un ejercicio sano y te permite mirar las estrellas como estrellas.
15.- Es cierto que la confianza es un pulso. Si llegas a confiar, confía.
16.- Estoy aquí.
2.- Luego no te detengas pero mira atrás cuando lo necesites así reconocerás el sendero.
3.- No protestes. Ni jures en arameo.
4.- Admite por enésima vez que el paisaje es el usual. (De hecho no hay paisaje excepcional alguno).
5.- La tarde está tan bonita.
6.- Acaríciate. Sé amable contigo cuando ejerzas la crítica sobre ti.
7.- Nunca critiques a los demás. No sabes. No puedes saber.
8.- La espera es desesperación.
9.- Escucha al mirlo y siente el olor de primavera que huele a viaje.
10.- Porque la belleza siempre permanecerá.
11.- Porque el dolor se atempera.
12.- Porque la esquirla siempre es trozo de algo.
13.- Aprende una vez más.
14.- Crece. Es un ejercicio sano y te permite mirar las estrellas como estrellas.
15.- Es cierto que la confianza es un pulso. Si llegas a confiar, confía.
16.- Estoy aquí.
Miscelánea
Tags : Meditación sobre las formas de interpretar Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 17/03/2014 a las 19:44 |
Vamos a morderte la lengua
y amanecerá más tarde;
no es el invierno lo que buscamos,
es la hiedra;
vamos a arrancarte la lengua a mordiscos,
a despedazártela vamos;
no por placer a pedazos
sino para acortar la ausencia.
Correremos a lo largo de todo el día;
tumbados miraremos el sol
sobre un lecho de hierba recién parida;
comentaremos algo sobre el frenillo de tu lengua
o la coloratura de tus papilas
mientras fuera todo arde
como en los funerales indios
a orillas del sagrado Ganges.
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Meditación sobre las formas de interpretar
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Haiku
Reflexiones para antes de morir
Recuerdos
Reflexiones que Olmo Z. le escribe a su mujer en plena crisis
Sobre las creencias
Olmo Dos Mil Veintidós
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El mes de noviembre
Jardines en el bolsillo
Olmo Z. ¿2024?
Saturnales
Agosto 2013
Citas del mes de mayo
Marea
Sincerada
Reflexiones
Mosquita muerta
El viaje
Sobre la verdad
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El Brillante
No fabularé
Perdido en la mudanza (lost in translation?)
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Miscelánea
Redactado por Fernando García-Loygorri Gazapo el 25/03/2014 a las 12:05 |