Inventario

Revista literaria y artística escrita y dirigida por Fernando Loygorri

Me declaro libertino (en el sentido que a esta palabra se le daba en el siglo XVIII, es decir, en moderna terminología: librepensador).


Cartel de la Primera Guerra Mundial. El insomnio del Kaiser. H.G. Ibels. Abril 1914.
Cartel de la Primera Guerra Mundial. El insomnio del Kaiser. H.G. Ibels. Abril 1914.

202.- ¿Estoy en un periodo de cambio? ¿Importa algo? ¿Cuál es la nave que nos lleva? y ¿hacia dónde?

203.- La distancia no es necesariamente olvido.

204.- Mishra Pankaj en su libro La edad de la ira habla del deseo humano de parecernos a los otros. Esa tendencia a la identidad debe de ser uno de esos mecanismos de defensa que nos han convertido en seres cobardes y gremiales como las vacas. Sólo cuando el peligro es máximo los bóvidos humanos se atreven a atacar.

205.- ¿Cómo se han de encarar unas memorias? Yo propongo que desde el olvido absoluto. Un olvido que permita recordar (porque el olvido, ya nos los dijo el antipático y magnífico poeta Luis Cernuda, no es ignorancia.  Olvido de ti sí -escribía- mas no ignorancia tuya).

206.- En ocasiones acude a mi cuerpo una emoción intensa. Tengo aceradas las terminaciones nerviosas. Un solo copo de nieve puede provocarme una descarga brutal de ternura en todo el cuerpo. También la contemplación del odio me lleva a mis zonas más oscuras.

207.- Pensar y sentir son las fuentes que se juntan en los mundos de la emoción.

208.- Hasta pasivamente hemos de luchar contra el fascismo y contra los reaccionarios y volvernos conservadores de los pocos logros que se han alcanzado en este mundo de mierda: unos pocos derechos civiles para unos pocos y un mínimo de justicia social para menos aún. Debemos conseguir que esas dos miserias: justicia social y derechos civiles lleguen a miles, a millones, a miles de millones de seres humanos.

209.- ¿Y si se produce el cambio? ¿Dejará por fin de importar? ¿Seré capaz, junto con mis compañeros los libros y las artes, de navegar con mi propia nave en un mar grato a los ojos de este hombre que un día se atrevió a intuir que podría?

210.- Queridas, vamos.
 

Ensayo

Tags : Reflexiones para antes de morir Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 07/02/2026 a las 19:45 | Comentarios {0}



Mira las uñas de sus pies y siente que están largas como si hubiera una largura estándar y el sabor de la tierra fuera el de las fresas.
Mira el cuadro de los caballos y al sentir una vuelta a la infancia se mesa los cabellos y grita un nombre griego que no le dice nada.
Mira el monte Olimpo, el que está en Marte, el que tiene una altitud de 22 kilómetros y sueña una división cartesiana del espacio y sueña que el amor se disuelve en talco como las esporas se yerguen atónitas ante la belleza del canto de las sirenas.
Mira las rayas de sus manos (lo que acontecerá en la izquierda, lo acontecido en la derecha).
Mira la tristeza de la vida en los ojos de la vieja y quisiera que no fuera esa su mirada y quisiera morir ahora mismo, a las puertas del último asalto, en un extraño bastión llamado Láctea.
Mira los pechos de la amada.
Mira las dagas emplumadas.
Mira el fetiche que alarga su sombra sobre losas marmoladas.
Mira el chupa chups de limón.
Mira la necesidad de azúcar y el temblor que le provoca en el cuerpo saber que se va quedando sin glucosa. ¡Ay, querida glucosa, fuente de energía, envenenadora de almas!
Luego la noche calma los ojos y él, sedente, recuerda el brillo de la calva en el cráneo de su madre y recuerda el día en el que sintió la sal marina y supo que vivir es murmurar melodías.
 

Ensayo poético

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 04/02/2026 a las 14:08 | Comentarios {0}



Las noches y sus sueños me avisan de que tengo el alma llena de mierda. Se me llenó el alma de asco. No hay sueño que tenga que no me revele al fin la sociedad que mi concepción del mundo ha generado. Me debato. Me lucho. Me miro. Me zambullo en zonas pestilentes que supuran diarreas que alteran el día para siempre. Hasta los sueños ignorados deben de haber marcado las vigilias que he construido a base de conciencia, a base de miradas, a base sobre todo de ausencias. Sé que hay existencias (¿existencias?) sanas y felices; creo firmemente en que puede que existan parejas que se amen; acepto la visión bella del lugar que habitamos y aún así mis sueños me muestran noche a noche lo contrario. ¡Oh, si pudiera lanzarme a los vicios solitarios sin sentimiento alguno de culpa! ¡Si pudiera acusar sin la menor duda a otros de mi desamparo! ¡Si fuera capaz de drogarme hasta la extenuación, hasta el delirio, hasta el delito! Sí, volverme un delincuente. Acechar en la noche fría de este febrero maldito a un anciano borracho y bajo la luz de una farola asestarle cuatro puñaladas para arrancarle el puto peluco de su muñeca y robarle los sesenta euros que lleva en la cartera tan sólo para correr a La Celsa y pillarle a un camello más drogado que yo algo que contenga unos restos de heroína. La miseria, me digo, mientras a mis espaldas un viento ciego y una lluvia inclemente lo humedecen todo y producen el nacimiento del moho y adquieren las paredes la consistencia del musgo y llora a lo lejos un recién nacido echado al contenedor de los plásticos por su asquerosa madre que lo tiró ahí para que muriera de hambre, de frío y de olor a mierda. Esto es el día dos. Tengo heladas las puntas de los dedos. Aprieto los puños que no son de acero. Me miro en un espejo y me culpo de no haber llevado a tiempo a mi perro a un veterinario tras ser embestido por una vaca la cual, pobre mía, individuo de un rebaño, había sido azuzada previamente por un pastor al que si reconociera le arrancaría los huevos a mordiscos y lo apalearía hasta que me rogara que por dios y por la santísima virgen lo matara, lo matara allí como él reventó a mi perro... mi perro, imagen misma de un dios bueno, al que llamé Cristo un día del cual no tengo ya el recuerdo.
 
El abrazo y la muerte. Fotografía de Taslima Akhter 2013
El abrazo y la muerte. Fotografía de Taslima Akhter 2013

Ensayo poético

Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 02/02/2026 a las 13:32 | Comentarios {0}


El grito Edvard Munch 1893
El grito Edvard Munch 1893

       ¡Llegaremos al final de los túneles! Tendremos que hacerlo, camaradas, aunque los vientos que nos vengan de cara sean los de los fascistas y sus algaradas. Volveremos de nuevo a mirarlos a la cara y temeremos sus represalias pero a muchos -ojalá sea yo uno de ellos- no nos acobardarán sus armas de fuego ni sus puños de hierro ni sus bates de beisbol ni sus esbirros de la violencia legal en nuestras calles.
       Sí, la primavera queda lejos pero todos sabemos, todos, todos lo sabemos, que bajo la nieve que ahora siembra de helor el suelo a nuestros pies, están germinando las flores que mañana cubrirán las praderas del mundo de un concierto de color. La vida, a veces, se abre paso; la fraternidad, a veces, existe y en ocasiones un abrazo, tan sólo una mirada, puede salvar una vida.
       ¡Levantemos los puños y cantemos! ¡Aprestémonos a luchar contra el fascismo! ¡Asaltemos los muros de la maldita democracia liberal y convirtámosla en una democracia social y de derecho! ¡Basta ya de apariencias! ¡Basta ya de espejismos de libertad e igualdad! ¡Atravesemos este ciclo que vuelve eternamente a su retorno de democracia liberal/fascismo/guerra y conquistemos nuestra Tierra!
       ¡La tiniebla ya casi no puede ser más densa! ¡Campan los asesinos por nuestras ciudades y nuestros campos! Las buenas gentes, llenas de horror, callan. La malas gentes, llenas de soberbia, gritan. No será nuestro silencio quien acabe con sus gritos, será nuestra unión quien los machaque; será nuestra unión quien los encierre en su vergüenza y si es necesario habremos de amordazarlos y si es necesario habremos de mostrarles el camino de la buena vida y si es necesario habremos de leerles en las noches del invierno a oscuras algunos de los ensayos de ese gran y alegre vividor que fue Montaigne.
 

Ensayo

Tags : ¿De Isaac Alexander? Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 31/01/2026 a las 13:42 | Comentarios {0}



Apenas llego a verla, es el estarcido de una mano  ( si clicas sobre  el texto en verde accederás al artículo publicado en El País) hecho hace 67.800 años. La mano ha sido descubierta en una cueva de Indonesia. Dicen que es la obra de arte más antigua del mundo, más antigua que las pinturas también rupestres de las actuales Francia y España. La cueva es de piedra caliza. La cueva está en la isla de Muna, al sureste de Célebes. Por la forma de la mano, porque acaban en punta los dedos, como si el ser que la imprimió sobre la roca quisiera que semejaran garras; porque ese 'querer que una cosa parezca otra' forma parte de lo que hoy se llama pensamiento simbólico y esta forma de pensar parece que es propia de nuestra especie, hubo alguien no hace tanto, 678 siglos, que entendió la esencia de la vida en la tierra: una mano que también desgarra. Luego vendría la magia y luego los mitos que eran simples narraciones y luego las grandes construcciones teológicas y luego la ciencia y luego una mujer camina por una gran avenida de una de las grandes metrópolis del mundo, según dataciones que todos entendemos, corre el año 2026 de la era común. La mujer habla desde su celular con una amiga. Atrás quedan las manos impresas hace 678 siglos en las paredes de caliza de unas cuevas halladas en las islas Célebes. Hay teorías que aseguran que eternamente retornará ese ser a imprimir la misma mano acabada en uñas puntiagudas como garras y esa mujer volverá a hablar con su amiga con un celular y yo volveré a escribir ante una vieja mesa sobre ambas distancias.
 

Ensayo poético

Tags : Meditación sobre las formas de interpretar Escrito por Fernando García-Loygorri Gazapo el 21/01/2026 a las 20:14 | Comentarios {0}


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